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lunes, 8 de noviembre de 2010

Lo extraordinario de lo ordinario

Hoy solo quiero días extraordinariamente ordinarios donde las decisiones que deba tomar son que comer, que cenar, que película ver y donde correr. Hablar de cosas triviales y profundidades, tomar un poco de vino en las noche, buscar cosas debajo de la cama, leer hasta quedarme dormida, hasta despintarme las uñas de los pies porque no, quizá hasta lavar en sábado.



Lo extraordinario vendrá cuando sea feliz de nuevo con lo cotidiano.

lunes, 19 de abril de 2010

Cosas que he perdido en la vida ...

Por robo o extravio. Es un tema sensible en estos días.

La máquina de escribir. En la secundaria, cuando iba a taquimecanografía.
Un par de tenis Nike. En la secundaria tambien, porque nos cambiabamos el uniforme deportivo.
Mi cosmetiquera de viaje. Con todo mis cosmeticos y hasta la plancha del cabello.
Mi antepenúltimo celular
Ropa, ropa y mas ropa
Mi mejor amiga de la vida
El corazón, la razón, la virginidad y la sensatez. Al menos estas últimas no las pierdo todas juntas.

De las anteriores solo una ya no se puede recuperar.

Distracción, mala suerte, karma ? Whatever

lunes, 12 de abril de 2010

Reflexiones de una jodida de existencia

El sábado pasado me sucedio una desgracia, de esas comúnes para muchos, nueva para mi: Me vaciaron el coche, bolsa, stereo y otras cosas. Me robaron mi día a día.

Y si, lo primero que pense y dije obviamente fue Puta Madre¡ Pinche Gente¡ Y lloré como 30 min diciendo una letania sobre mi estupidez, haciendo un inventario de todo lo que me habían robado y de lo que me costaría recuperarlo, pensando en el valor sentimental de algunas cosas, de lo que debí y no debí hacer y de nuevo volvía a decir ... Puta Madre¡ Pinche Gente¡

Algunas cosas puedo rescatar de lo sucedido...

Les puse el camino fácil a los delincuentes. Mi descuido, para empezar no tenía que llevar la bolsa puesto que no hiba a ocupar nada de ella, en todo caso no debí dejarla en la parte de adelante y debí molestarme en quitar la caratula del stereo para que no llamará la atención. Sé que esto no seria necesario si vivieramos en lugares mas seguros pero dejemonos de utopias, delincuentes hay aquí y en todas partes y al menos robos como estos pueden prevenirse. Debí tomarme la molestia de activar el seguro de mi telefono como ya lo había pensado, ademas de no cargar todas mis tarjetas en la cartera y tener mas ordenada mi bolsa para no llevar cosas que no ocupo.

El apego a cosas materiales. Hoy me siento como incompleta sin mi celular con internet (el cual no tuve durante 25 años), me sentiré fatal al correr sin música, me siento triste por perder unas fotos que estaban en mi cartera (que no había visto por meses), siento que me hace falta mi chaleco todo terreno que tambien se llevaron y asi me puedo seguir inventariando... Finalmente cosas materiales con las que no naci, pero como depende mi día a día de ellas.
Entre todo esto siempre sale el tema de la culpa del gobierno por la delincuencia, inseguridad y de todos nuestros demas males. No suelo hecharle la culpa al gobierno de todo y en esta ocasión menos. Para empezar Calderon no tiene que ver con mi descuido y mi cordial invitación a la delincuencia a robarme. Esa gente que roba no es porque no tenga empleo o porque el gobierno le haya dado la espalda, o porque no gobierne Obrador, es porque simplemente les gusta el dinero y las cosas fáciles, no tienen sentido de nada y tienen suficiente sangre fría, holgazaneria y valemadrismo. Si alguien tiene parte de culpa de que estemos como estemos es justamente esa pinche gente. Ademas que siempre nos hacemos de la vista gorda cuando vemos un délito cometerse, no somos capaz de cuidarnos los unos a los otros.
Es que si da mucho coraje e impotencia pensar que por unos cuantos pesos te joden el momento y los siguientes días. Porque con el celular y las tarjetas reportadas, el motín que les queda es casi nulo y a mí, despues de las lágrimas me vienen días de trámites, pagos que no tenía contemplados, horas laborales pérdidas y otro par de corajes al acordarme. Lo que sí es que la próxima vez no me sucederá, al menos no de la misma manera. No puedo evitar que me abran el coche, pero si puedo evitar que me jodan como hoy.

Notas mentales
Viene al caso decir que siempre he admirado a quienes trabajan como recolectores de basura, los que pasan en los camiones recogiendo las bolsas que dejamos en las esquinas. Siempre que los veo pienso que esa es gente que si tiene ganas de trabajar, que podrían excusarse en que no hay empleo para limpiar parabrisas en las esquinas pero que no lo hacen y se fletan con un trabajo que no tiene las mejores condiciones y no es nada envidiable, que se ensucian la ropa y las manos trabajando literalmente con basura, con horarios de la fregada y no dudo que por un sueldo bastante modesto. Esas personas son las que salvan a México de no ser peor.

De todos los males este es uno menor ...
La vida se construye de pequeñas decisiones simples que cambian el momento que sigue.
Al menos me dejaron mis lentes.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Despertando al 2010

Hace algunos días caí en cuenta que el primer mes del año no lo sentí en absoluto, pareciera como si apenas hubiera pasado la fiesta de fin de año y estaba reviviviendo de la cruda navideña. La verdad es que los primeros días del año fueron dificiles, con sorpresas, con situaciones inciertas.

Me costo un poco de días retomar el camino ligeramente trazado que tengo, me tomo un par de días retomar el ritmo de mi trabajo, volver a tener esa estabilidad variable con la que vivo. Las cosas no siempre salen como esperas, tenía como energía contenida que esperaba hiciera trizas al mundo empezando el año pero me freno por completo la situación. Apenas empiezo a ver hacia adelante, las cosas no serán fáciles pero lo estoy intentando, siempre hay algo que te hace cambiar de rumbo y probar atajos.

Sé de antemano que este año sera de pérdidas pero también de ganancias, espero equilibrar la balanza en todo momento.

martes, 8 de diciembre de 2009

El recuento del 2009. (Parte I)

Los días para que termine este año están contados e inevitablemente vienen a mi mente las cosas que he hecho, las que no hice y las que aún estoy a tiempo de hacer. Los fines de año siempre causan en mí sentimientos encontrados, entre nostalgia y expectativa, entre desdén y ansiedad.

Este mes pretendo escribir sobre lo que fue este año. Un año que sentí particularmente rápido, avanzó con pasos agigantados y se me vino encima. Siempre recuerdo los años por los sucesos que los marcan, como el año de aquel viaje, el 2003 el año que entré a la universidad, el 2004 del inicio de aquel gran amor, el 2008, año en que termine mi carrera y compré mi primer automóvil...y así, cada uno tiene uno o varios sucesos de cualquier tipo que lo dejan marcado. Cuento mi vida en sucesos, en etapas, en personas que están a mi lado, en emociones.

Pero este año como que simplemente no lo ubico, el logro tangible que puedo reconocer, es tener en mis manos el título de Ingeniería...no deja de ser importante claro, pero es más bien como requisito en la vida para seguir caminando. Este año por las circunstancias de cambio fue en parte un duro proceso de aprendizaje así que en este post le llamaré así: El año del aprendizaje.

Aprendí a que no todas las personas tienen buenas intenciones, que no basta la palabra para confiar en alguien, que debo de andarme con más cuidado antes de creer que, así como yo, esa persona está siendo sensata. Pero también aprendí que la desconfianza es enemiga de las relaciones.

Me gradué por completo en el arte de “Irme” y "Dejar Ir" cuando algo o alguien simplemente no es para mí o cuando no es lo suficientemente bueno para mi vida.

Aprendí que no me sale bien eso de pretender no involucrarme, porque al final siempre termino haciéndolo, que no me basta el gusto o la atracción, que siempre busco más, lo más mínimo pero que le de valor a mi vida.

Aprendí que los frutos de trabajar duro tardan en llegar o incluso pueden no hacerlo, pero que la satisfacción de hacer las cosas lo mejor posible es de las mejores recompensas.

Aprendí un poco a administrar mi dinero, a no gastar lo que no tengo pero sin dejar de consentirme, a que los mejores momentos y regalos no tienen porque costar tanto. Este año tome la decisión de vivir sola y todo lo que implica, así que aprendí también lo duro pero gratificante que resulta esto.

Aprendí que los amigos llegan con tanta naturalidad pero también pueden irse. Que puedes encontrar cosas valiosas incluso en las personas que nunca se te hubieran ocurrido. Que en ocasiones lo único que te une a las personas puede ser tan frágil, que muchas veces los amigos lo son en nombre a los recuerdos.

Aprendí que es duro el proceso de madurar y crecer, que si te desvías un poco del proyecto original de repente te encuentras en una situación en la que no deseas estar. Que basta una mala decisión para darle un rumbo diferente. Que para atrás ni para tomar impulso.

Aprendí que la intempestividad no siempre sale bien. Que no todas las personas están listas para mí. Que tocar la puerta y esperar a que te abran puede ser una opción, incluso podría no tocar, sino esperar a que me inviten pasar.

Después de todo no le viene tan mal la etiqueta de "El año del aprendizaje", pero aún no termino de recapitular.

Interesante y a veces fastidioso ese interminable proceso de aprender.

martes, 3 de noviembre de 2009

Sobre cierta rudeza del alma ...

Hace unos días en una charla de esas reveladoras pero necesarias, me dijeron algo que ni en mis mejores días de chica mala he pensado: Que soy una Mujer Ruda. No logro recordar los argumentos que me dieron, o la definición exacta para ser considerada de tal tipo, solo recuerdo algo así como: -Es que eres muy desprendida, andas en la vida así como si nada. Realmente me sorprendió mucho y me dejo pensando un poco en las consecuencias del camino andado, también recordé que no era la primera vez que me lo decían en este último año. No me considero una mujer ruda...en el fondo creo ser la mas nena de las nenas...aunque ese mismo día me dijeron que no existe eso de "en el fondo", -es lo que es, lo que se ve, y ya. Y es cierto, remataron diciéndome: -Eres transparente ¿que no?

He aquí mi versión sobre la rudeza del alma:

No soy masoquista ni partidaria del sufrimiento…así que huyo de las situaciones que la generan, alguna vez ya me enfrente con cierto tipo de dolor de frente, no le doy la vuelta, pero no suelo quedarme esperando a que alguien me haga sufrir demasiado.

No soy necia…soy persistente y eternamente luchadora pero no necia, eso significa que se reconocer una causa pérdida, quizá me tome mi tiempo para ello pero se reconocerla y salir airosa a tiempo o lo más posible a tiempo.

Odio el drama, así que en cuanto reconozco algo de drama en mis actos trato de resetear mis pensamientos. Soy cero rencorosa, no olvido pero perdono fácil, soy de la idea que el resentimiento mal llevado es a la larga altamente contraproducente.

Tengo un maldito y ya reducido egoísmo mezclado con cierto ego (no estoy orgullosa de eso) producto de mi fecha de nacimiento y que sale a relucir en los momentos más oportunos.

Y sí, si lo anterior resume lo que es una Chica Ruda entonces si lo soy... pero sinceramente no quiero serlo, o no quiero parecerlo, al final todo es parte del show, después de una lucha intensa, me bajo del ring, me quito la máscara y la rudeza desaparece, puedo bajar herida, puedo bajar triunfante, eso no importa, sea lo que suceda me vuelvo a subir al ring al día siguiente, quizá mas débil, quizá mas ruda.

Y si a eso no resume la rudeza por favor vuélvemelo a explicar, con esas palabras que me envuelven y que nublan mis propios pensamientos.

domingo, 18 de octubre de 2009

Comunicación a la antigüita

La primera vez que mande un mensaje de texto por celular tiene ya bastantes años, estaba en la preparatoria y nos parecía sorprendente aunque no tan práctico en ese entonces...Soy de una generación que todavía puede contar que en su adolescencia sobrevivió sin celular y sin Internet por lo que la comunicación era muy distinta a la que disfrutamos ahora. Vivíamos largas horas de espera al teléfono de casa...uno solo para todos los habitantes, sufríamos si alguien se le ocurría ocuparlo y colgarse de él justo cuando se acercaba la hora de recibir la llamada esperada, era muy común recibir visitas inesperadas y los regaños de los papas acerca del costo del recibo telefónico eran frecuentes.


Con el paso del tiempo me volví fan de los mensajes de texto…Por medio de ellos recibí y comencé coqueteos, halagos y confesiones, di rienda suelta a mis mejores estrategias de "conquista" y me deje conquistar, me enamore y desenamoré, hice rabietas y berrinches. Concerté citas y cancele algunas, envié ánimos, saludos, cientos de besos, abrazos y felicitaciones de cumpleaños.


Encontré cierta fascinación en el misticismo de las letras en mensajes cortos y fui perdiendo la costumbre de hablar en la distancia, de escuchar la voz del destinatario, ya fuera mi madre, mi amigo, mi novio, el amante. Empecé a sustituir la calidez del sonido, la espontaneidad de una respuesta y el ambiente de fondo... A veces por comodidad, otras tantas por evasión, algunas por economía, pero se volvieron como mi ideal de comunicación.


No puedo explicar la razón por la que hoy decidí que quiero despedirme de los mensajes de texto, o al menos dejar de usarlos un poco para cuestiones de relaciones "uno a uno". Empiezo a creer que funcionan perfectamente para dos situaciones: Para coquetear y lograr el primer acercamiento con alguien y para cuando el nivel de comunicación ya es bastante bueno. En otras situaciones, como pretender conocer a una persona o tratar temas delicados son terriblemente malos, lo mismo aplica para los DM's de Twitter e incluso la mensajería instantánea, nos olvidamos de lo maravilloso que es descifrar gestos y cuestionar miradas si tenemos la oportunidad de tener a la persona cerca.


Desde hoy mis mensajes cortos serán solo resultado de espontaneidad, detalles que causen sonrisas, o el medio para acordar algo que toma unas cuantas palabras...todo lo demás que tenga que decir, que implique sensaciones de cierto nivel trataré lo mas posible que sea mirando a los ojos y cuando esto no sea posible al menos dejaré que escuchen mi voz mientras escucho el ambiente de fondo. Llamaré mas a mis papas, saludaré a mis amigos, despertaré al compañero de vida, diré te extraño sonriendo, sonrojaré al amante...


Quiero renegar un poco de esta maravilla de comunicación que la tecnología nos regala. Quiero regresar a las sensaciones que causaba la comunicación a la antigüita.

viernes, 9 de octubre de 2009

No te preocupes, Yo Pago. (Actualizado)

Uno de estos dias mientras disfrutaba de una comida casera muy rica charlaba con 2 amigos sobre un tema que vale la pena el post. Ella nos contaba que un tipo francés que la invito a salir una vez le dijo textualmente cuanto le tocaba pagar de la cuenta, era algo asi como: "Tu pagas los cafés y yo los postres ok?". Estarán de acuerdo conmigo que aunque fue algo justo si fue algo fuera de lo "convencional" y quizá hasta un poco rudo para cualquier chica.

La opinión masculina de la plática comentaba que algunos de sus amigos no tenían una relación por el hecho de lo "caro" que resultaba salir con alguien, esto último me pareció realmente lamentable, recuerdo que en algunas de las mejores citas que he tenido no fue tan necesario gastar tanto, asi que espero que estas opiniones sean aisladas, resultado de solo malas experiencias por frivolidades mal llevadas.

Y es que a pesar de este rollo de liberación femenina (con el que no siempre estoy de acuerdo) y la igualdad de condiciones para hombres y mujeres, no podemos negar que aún existe este "tabú" sobre quien paga las citas. La costumbre, al menos de nuestra sociedad, dice que si un caballero invita a salir a una dama entonces como todo caballero (valga la redundancia) le corresponde correr con los gastos de la cita y nosotras como todas unas damas nos dejamos apapachar y que nos lleven a donde su economía se los permita. Les cedemos la compañia, el espacio y el control, por eso cuando contestamos -"a donde tu quieras" o "lo que tu quieras" no es falta de inventiva o decisión, es mas bien que no pretendemos abusar del signo de pesos...

Todavía las cuestiones de dinero no son un tema fácil entre parejas, no es algo de lo que comúnmente se hable y mucho menos si se trata de plan de conquista. En esta vida consumista que llevamos tener una cita ya no es algo muy barato que digamos, quizá nuestros abuelos solo necesitaban pagar un helado, hoy en una ciudad mediana, una cita promedio tiene dos ceros a la izquierda, no dudo que para muchos sea poco, pero para la mayoría si representa una cantidad digna de considerar.

Después de nuestro intercambio de ideas y experiencias, llegamos a la no muy díficil y obvia conclusión de que la o las primeras citas generalmente si corren por galanteria a cuenta del hombre, es una manera de continuar con las viejas prácticas y los roles que todavía conservamos en pleno siglo XXI. Y es que por muy siglo XXI a los hombres aún les parece importante tener ese papel de "el que provee", les da libertad, confianza y seguridad y a las mujeres aún nos hace sentir bien jugar el papel contrario. Después de un rato, si las citas se siguen dando, con cierto nivel de confianza y cuando el caballero en cuestión se relaja y cede el control sin sentirse menos caballero, entonces es posible llegar a un acuerdo sobre cuanto desembolsa cada quien para divertirse a gusto sin desfalcarse. Finalmente el momento es de dos, la diversión es para dos, se me hace apropiado dividir el gasto entre dos, el porcentaje es cuestión de cada quién, de la situación y del bolsillo.

En lo personal, yo agradezco cuando un chico se toma la molestia de invitarme, pagar una cita y todavia ofenderse (o hacerse el ofendido) cuando me ofrezco a pagar algo, cliché, costumbre, machismo o lo que sea, es algo que aprecio (y que todas las mujeres debemos apreciar) porque en esta vida q nos tocó vivir ganarse el dinero cuesta y que te hagan sentir consentida por un rato se agradece. También me es grato cuando alguien se pone imaginativo y me da un momento fuera de lo normal en el que no siempre el dinero es el factor mas importante...con un poco de imaginación y empatía pasarsela bien en una cita no necesariamente significa quedarse quebrado.

Actualización 12Oct09

Creo que me hizo falta recalcar en el post que yo si estoy a favor de dividir el gasto de una cita...De tener acuerdos como y de aplicar el "hoy yo invito"... Que sé por experiencia que ganarse el dinero no es fácil y además tengo un hermano por lo que se lo complicado que resulta ser hombre en plan de conquista. Solo agradecía las atenciones, ya que hasta el hombre mas patán con el que he salido nunca me ha dejado pagar nada la primera cita (no es pedrada para los patanes, pueden seguir siéndolo mientras alguien los aguante), y que finalmente con confianza y comunicación todo resulta bien en el plan económico.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Lavar los Sábados

Hace tiempo cuando buscaba un departamento donde vivir me tope con muchos "caseros" que trataban de convencerme de lo maravillosa que seria mi vida si rentaba el lugar que me ofrecian. Las conversaciones eran algo así:

-¿Y que estudias?
-No, no estudio, ya trabajo.
-Ahhh (sus ojos reflejaban signos de pesos) que bien. Aqui puedes pasar tu vida muy a gusto, llegas del trabajo y nadie te molestará. La gente que vive aqui es muy tranquila, trabajan o estudian, cocinan, lavan su ropa los sábados, nadie se meterá contigo. Por ejemplo la chica de abajo vive tambien sola. Llega todos los dias, a veces la visita un amigo pero se va a las 9 de la noche, tu igual te ves muy tranquila
-(¿Qué me quiso insinuar?)

A ver, a ver...¿Lavar los sábados? . Eso se repitió en la mayoria de las conversaciones.

De nuevo, ¿Lavar los sábados? ¿Esa es su versión de vida feliz y tranquila? Los sábados yo hago de todo menos lavar. Es el día para mi y para los amigos, para despertarme tarde, para ir a correr, para comer en la calle, para estar en casa viendo peliculas o para ir a una reunión, para el fútbol, para visitar a mi familia. Lo menos que hago ese dia son labores domésticas.

Desde esas experiencias de conversación pude analizar como vivo mis dias de descanso y que no cuadran con la definición de vida que tenían aquellas personas. Significa que una chica "tranquila" que trabaja y vive sola debe llegar a su casa todas las noches y correr a sus amigos a las 9, ademas de lavar ropa los sábados y probablemente ir a misa el domingo. No, definitivamente no es como vivo esos dias. Por un momento me sentí mal por no estan en el estándar (me encantan los puntos medios) pero después comprendi que no conocia otra manera de vivir un sábado mas que complicandolo.

Desde ahí Lavar los sábados significa un estilo de vida que no quiero tener, ya no lo tomo textual porque seguramente si habrá uno que otro sábado que tenga que lavar, solo es para mi una manera de recordarme que la vida es para disfrutar, que la vida es para vivirla y ser feliz.

No quiero Lavar los sábados porque ¡Dios mio! Trabajo toda la semana y me paso encerrada en un mismo lugar 9 o 10 horas diarias. Los sábados quiero hacer cosas que alimenten mi alma, cosas que me hagan reir y sentirme libre. Cosas que hagan sentir que el fin de semana tiene un sentido.


No dejen de lavar su ropa, pero por favor, que no sea los sábados¡¡ Y no se confundan, yo tambien lavo, a mano si lo requiere y tambien en lavadora (y por supuesto cuando la economía lo permite, en lavanderia).