martes, 16 de febrero de 2010

Sin documentar el presente

Tanto que me jacto de dejar el pasado atrás pero me doy cuenta que no escribo mas que de eso, del pasado. Y es que quisiera hablar del presente pero tendría que hablar de miedos, de pérdidas, de sensaciones inexplicables, de pláticas reveladoras, de la inminente sensación de fracaso, de errores que aún no se si son errores y de aciertos que aún no se si serán aciertos.


Hoy solo tengo los días en que nada falló, los nuevos sentimientos que opacan otros, mi vida alterna que escribe del pasado y mi lucha en secreto por el futuro.


No se si este preparada para redactar todo eso, lo tengo todo el tiempo en la mente y vivo el día a día, pero no es claro. Quizá cuando todas esas historias sean pasado podré escribirlas con toda calma, con toda claridad y con aceptación. O quizá cuando el presente no sea tan incierto pueda escribir sobre él.

lunes, 15 de febrero de 2010

En el asiento de atrás

Es genial cuando los caminos de la vida te llevan a cerrar ciclos que alguna vez abriste, por equivocación, gusto o convicción. Al final las cosas siempre se acomodan y entiendes porque sucedió tal o cual cosa. De vez en vez me reconcilio con el pasado y lo dejo en el lugar que le corresponde: el asiento de atrás. Una vez alguien me dijo algo con lo que coincidí perfectamente "Olvidas rápido y tengo miedo de no estar porque seguramente mañana ya me habrás olvidado". No es que olvide rápido o fácil, creo que lo que puedo hacer es empacar y largarme de ese lugar donde ya no debo estar, donde ya no puedo ser más feliz de lo que fui. Creo que justamente porque he querido y amado con intensidad es que puedo también superar con intensidad, porque casi nunca me quedo con ganas de nada cuando decido estar con alguien, exprimo mis sentimientos y exploro mis deseos. Al final lo que me deja eso es una aceptación del pasado y del presente tal cuál es.
Hoy de nuevo me reconcilio con mi pasado, con ciclos que no forcé a cerrar si no que se cerraron solos. El causante de mi último rasguño al corazón ya perdió todo el poder que alguna vez le concedí. Hoy puedo escuchar su voz sin sentirme vulnerable y estúpida cual niña abandonada por la cual no quisieron regresar. Hoy sé que dar más requiere de corazones más valientes de lo que fuimos y menos egoístas. Hoy es alguien que con cariño compartiría las cosas que nos gustaban hacer, pero como los amigos que ya somos. El "Alfie" al que alguna vez dediqué un post completito regreso intermitentemente de la muerte solo para enterrarse solo. Fue mi Lapsus Brutus me dijo alguien. Quizá sí pero.... bueno está bien, si fue un Lapsus Brutus, pero quien me quita lo bailado una vez que tomé el control de la situación ;). Me perdono el desliz, perdónamelo tú.
Otros placeres culposos se quedaron en el camino también. ¿Había necesidad de eso? No, no la había pero ya lo viví, ya lo goce, ya lo sufrí. Si reconozco que hubiera hecho un par de cosas diferentes, pero el hubiera no existe. El pasado si viaja conmigo, pero en el asiento de atrás, de vez en cuando si necesito asegurarme de algo solo hecho un vistazo por el retrovisor y me da una perspectiva bastante buena para decidir mis cambios de carril. Hoy en el asiento de junto viajan muchas personas que forman mi día a día, algunas poco a poco se moverán de lugar, otras, espero nunca lo hagan.
Vivo enamorada de lo que aún no llega, porque lo que se fue ya lo me lo sé de memoria.

Reto en la Montaña

Pensarán que soy una ñoña pero muchos de los recuerdos que tengo de mi niñez generalmente son con una pañoleta verde con negro en el cuello. Muchas cosas buenas me dejaron esos años de escultismo, y según mi mamá muchas cosas malas también, pero de entre las cosas buenas son los amigos que el día de hoy son viejos amigos.

Ellos son grandes amantes de las aventuras y admiradores respetuosos de la montaña y tomando un "segundo aire" decidieron regresar a esos caminos andados. Mi gusto por la actividad libre se durmió un poco en mis años de universidad donde los viajes se convirtieron en mas cheleros que mochileros, pero aún así cuando surgió el plan de subir por lo menos albergue del Pico de Orizaba yo no lo dude ni por un momento.

Con un año de retraso y después de cancelarse dos veces salimos de Tehuacán con camino a Hidalgo, el último pueblo en las faldas del volcán desde donde empezamos a caminar. Aunque es posible llegar en auto al albergue dependiendo del clima claro, el reto justo consistía en llegar de Hidalgo al albergue, dormir ahí y regresar al otro día temprano después de las fotos.
El clima nos engaño, días anteriores hizo mucho calor y justo día se le ocurrió amanecer nublado. Empezamos a caminar desde Hidalgo alrededor de las 12 de día, después de dejar el coche con unas personas muy amables del lugar. Empezó a nevar como a la media hora de iniciar la caminata, no había visto en mi vida ese tipo de clima tan extremoso, la vista fue increíble para mis ojos.

Tengo que decir que la sensación del aire frío en la cara con la mochila a los hombros me trae emociones inexplicables. Es mi éxtasis aún a pesar del cansancio, el frío y la molestia, no puedo negar que en algun momento piensas: ¿Que demonios hago aquí si podría estar en la comodidad de una cama o viendo una película en el cine? Pero esos pensamientos solo duran momentos.

No pudimos quedarnos en el albergue por cuestiones del clima, así que decidimos llegar a cierto punto, comer algo y regresar al pueblo para terminar la aventura antes de que cayera por completo la noche. No tuvimos ningún inconveniente a pesar de que la nevada de ese día no era habitual, solo en un momento estuvimos a punto de errar el camino pero gracias a la memoria fotográfica de Mad lo corregimos a tiempo, llegamos al pueblo justo antes de oscurecer para cambiarnos la ropa que estaba mojada y treparnos a la comodidad del coche para escuchar música ochentera de regreso a Tehuacán.

Creo que fue un buen intento después de todo y yo me quede con ganas de más...creo que Jorge y Mad también, porque ya esta el plan de la segunda caminata, esta vez un poco mas extremo.
Un saludo a Jona, Mad y Jorge. Sigo acumulando recuerdos con ellos.

Notas Mentales:

  • Creo que después de todo mi condición física no es tan mala a menos que la de ellos sea pésima.
  • Prometo invertir en unos zapatos todo terreno, que por coda me sentía como inútil cuando el lodo y la nieve hizo de las suyas.
  • Llevaré mas comida en mis bolsas, no se porque tenía muchas ganas de comer cualquier cosa mientras caminaba.
  • Será que valga la pena estrenar mochila ?

miércoles, 10 de febrero de 2010

Despertando al 2010

Hace algunos días caí en cuenta que el primer mes del año no lo sentí en absoluto, pareciera como si apenas hubiera pasado la fiesta de fin de año y estaba reviviviendo de la cruda navideña. La verdad es que los primeros días del año fueron dificiles, con sorpresas, con situaciones inciertas.

Me costo un poco de días retomar el camino ligeramente trazado que tengo, me tomo un par de días retomar el ritmo de mi trabajo, volver a tener esa estabilidad variable con la que vivo. Las cosas no siempre salen como esperas, tenía como energía contenida que esperaba hiciera trizas al mundo empezando el año pero me freno por completo la situación. Apenas empiezo a ver hacia adelante, las cosas no serán fáciles pero lo estoy intentando, siempre hay algo que te hace cambiar de rumbo y probar atajos.

Sé de antemano que este año sera de pérdidas pero también de ganancias, espero equilibrar la balanza en todo momento.

lunes, 11 de enero de 2010

Solo una historia

Respondió un simple "que tengas buen día" de un correo electrónico con asunto fuera de lo personal y así empezó la historia. Él enamorado hasta los huesos, ella con solo deseos de probar. Y como muchas cosas en la vida, comenzó de la nada, tres o cuatro correos después él ya la visualizaba en su vida, en sus días, creía que había encontrado el motivo para seguir en esa ciudad y la razón para continuar con los planes antes frustrados. Ella después de tres o cuatro correos apenas se interesaba por la invitación al café... De cortesía, como muchas veces sucede -Pensó.

Pero varios días y mensajes después el café llegó. Si tan solo ella fuera más clara en cuanto a amabilidad y coquetería se refiere muchas cosas resultarían mejor en su vida. Pero no, hay un dejo de inocencia y credibilidad en su persona que le permite cometer ciertas tonterías de vez en cuando. Meses después ella aún intenta recordar el primer beso y le es imposible tener esa escena en su mente, así de simple era esa historia que ni siquiera pudo fijar en la memoria un momento que pareciera importante cuando se trata de dos. Así que saltémonos el primer beso que debió ocurrir varias semanas después en uno de esos encuentros por los que el tanto insistía.

Pero ella siempre tuvo muy claro que él no podía entrar en su vida, que por mas persona exacta que se acomodaba a sus deseos no era eso lo que ella necesitaba. Ella aún sin darse la oportunidad ya había tomado su decisión, una decisión reforzada con varias situaciones y a la vez una decisión que se tambaleaba cuando descubría que empezaba a sentir algo.

Mientras él se esforzaba por parecer suficiente, por dar más de lo que se le pedía, por exigir lo que creía que le correspondía por derecho, por sorprender, por gustar, por estar presente. Ella salía huyendo de su lugar común en la que él rogaba siempre que se quedara, pero ella no soltaba el ancla, no era necesario jugar a quedarse cuando en realidad no lo anhelaba. No importaba lo mágica que hubiera sido la tarde, siempre debía regresar a su propio lugar, por mas frio que fuera.

Y es que eso que llaman amor es misteriosamente enredado. Si tan solo fuera fácil amar y ser correspondido no habría ni siquiera necesidad de escribir historias como esta. Al final, como casi siempre sucede, ella se cansó de la historia cuando él ya no quiso esperar, el lazo se rompió. No hubo despedida, no había necesidad porque nunca hubo bienvenida. Quizá un par de llamadas mal terminadas, una escena bochornosa, palabras cordiales y la última mirada intercambiada. Él lastimado hasta los huesos, ella sin comprender como había llegado ahí.

No han vuelto hablar desde hace meses y aún los dos a su manera recuerdan la historia y le ponen el final que quieren. Ya ni siquiera intercambian miradas, era mejor evitarlas y justamente mientras se escribe esta historia él se aleja para siempre del camino que alguna vez caprichosamente lo unió con el de ella. Lo más probable es que no vuelvan a verse jamás.